Se ha tratado mucho acerca de la Creación, la Creación con mayúscula es decir la creación de este mundo. Los puntos de vista que se pueden adoptar son casi infinitos porque la Creación es una obra inconmensurable. Hay millones de cuerpos celestes en el espacio y además en expansión, no sabemos aun cuantos hay ni cuantos más podrá haber. Cada uno de ellos es un mundo en sí mismo, cada uno de ellos es un fenómeno que está pleno de actividades y de mutaciones que desconocemos. El universo es el conjunto más impresionante, sin duda el mayor de todos y el más rico en todo tipo de efectos y características de cuantos podamos conocer.
Pero también al hablar de la Creación podemos centrarnos en nosotros. En ese universo único entre los cuerpos celestes, donde somos uno, pero somos el nuestro, somos nosotros, por lo cual, y desde muchos puntos de vista, somos el 100%. Puede ser que antes que nosotros haya habido otros en algún lugar del universo, puede ser que los haya en el futuro o aun que exista algún planeta donde vivan seres inteligentes hoy día. Pero esto son lucubraciones para otro texto, no para este.
Al centrarnos en nosotros, cuando miramos nuestro mundo, hablar de la Creación desde un ocaso del sol sobre el mar o su aparición por el Este en una llanura, podemos hablar de la belleza del mar o de las montañas, del sonido que hacen los pájaros al piar o de la perfección del galope de un caballo o del correr de una chita; cuando hablamos de nuestro mundo podemos tratar la preciosidad de una poesía, la fuerza de una sinfonía, la sutileza de una catedral gótica; cuando hablamos de nuestro mundo podemos hablar de la amistad, del amor paterno-filial, del amor de una pareja; cuando hablamos de nuestro mundo podemos hablar de todas las bellezas que tiene la Naturaleza y de todas las bellezas que produce el Hombre.
Hay muchas maneras de mirar la Creación. Pero ninguna de las que hemos nombrado u otras es la que nos hemos propuesto aquí.
La Creación no es un hecho casual sino que es algo producido por Dios, no importa el nombre que le pongamos al Ser Supremo. La pregunta que nos formulamos es ¿cuál es el plan de la Creación? Y cuando hablamos de plan no hablamos de plan místico o divino, sino cual es el plan a nivel humano, sobre qué bases está planteada la Creación y qué es lo que ha ocurrido con esto.
Como preámbulo establecemos el marco en que nos moveremos. Estos tres marcos de referencia contienen definiciones sobre temas que he tratado en el pasado y que harían este escrito demasiado largo y lo distraerían de su propósito. Pero son importantes para considerar la Creación y por esto hago referencia a ellos, para mayor claridad del conjunto. Siguiendo a esas breves páginas empieza el tema.