El poder es una probabilidad. El poder se produce porque algo lo pone en práctica. Y no es el resultado de la caída de una roca o de un incendio. Los fenómenos naturales tienen fuerza pero no tienen poder en este sentido. El poder implica voluntad o intención, una roca no tiene voluntad sino solamente fuerza. La voluntad o la intención son actos posibles para los animales en general y específicamente para el hombre.
El poder, organizacional que es el que nos interesa, es la capacidad de influir en las personas y los sucesos.
Es la base del líder: el poder. Es la manera que tienen los lideres par extender su influencia en los demás.
El poder es diferente a autoridad. La autoridad es la delegada por la gerencia de un nivel superior.
El poder se gana y lo obtienen los lideres con base en sus respectivas personalidades, actividades y situaciones en las que operan.
Levar adelante una organización requiere destrezas y habilidades que cualquier empresario podría enumerar sin titubear. El manejo del poder es una de ellas. Se trata de un elemento difícil de equilibrar ya que el objetivo del líder siempre es hacer un uso (no abuso) racional de él y, al mismo tiempo, lograr que su equipo de trabajo le responda.
En primer lugar, una organización necesita siempre de jerarquías para su funcionamiento. “Las jerarquías sirven para todos los organismos vivientes. Sin embargo muchas veces se cree que el poder es algo malo y se tiende a democratizar todo en vez de jerarquizar”.
El poder del hombre aparece cuando el hombre pone en marcha su energía. El hombre produce poder a partir de su Energía. Todo el poder que se manifiesta se manifiesta porque la energía del hombre actúa. Dicho de otra manera, el hombre está vivo porque tiene una Energía que en ultima instancia es el sinónimo de esto que no sabemos dónde está, que es la Vida. Pero estamos vivos. Y en tanto estamos vivos tenemos Energía. Y en tanto tenemos Energía estamos vivos.
Esta Energía se aplica a nuestro ser. Hay una enorme actividad adentro de nuestro ser, que requiere energía en cada una de sus partes aun cuando dormimos. Aplicamos esta energía a los actos que nos permiten seguir vivos, actos que no gobernamos específicamente, pero que existen por miríadas para que nuestro organismo en todos sus aspectos pueda existir.
Esta Energía se aplica afuera nuestro en acciones donde actuamos sobre las cosas y los vegetales, en acciones donde actuamos sobre los animales y en acciones en que actuamos sobre las personas. En estos últimos casos esperamos una reacción, una reacción que admita nuestra acción o que la resista. Cuando actuamos sobre las cosas y los vegetales no esperamos una reacción sino que esperamos la eficacia de nuestra acción. Si tiramos un papel al cesto y no entra no es porque haya una reacción del papel por no entrar sino que es nuestro error. En cambio cuando actuamos sobre un animal o sobre una persona debemos esperar una reacción.
Nuestras acciones no son necesariamente decisiones específicas sino que son la manifestación del ser humano que se expresa como una sumatoria de herencia y de experiencias que la mayor parte de las veces se produce sin que haya una decisión especifica. La mayor parte de las acciones que tienen que ver con nuestro organismo son concretadas automáticamente, una cantidad enorme de acciones sobre nuestro entorno son llevadas a cabo automáticamente.
Pero estas acciones no tienen siempre la misma intensidad. Cada persona tiene una Energía diferente, a través de la historia y de la geografía, la energía de los pueblos es diferente, dependiendo de la genética, del clima, de la alimentación, de la situación política. Y aun en cada persona la energía no es igual: la Energía crece con los años pero luego por su propia decadencia va disminuyendo. Esta decadencia tiene que ver con la herencia y tiene que ver con las resistencias que encuentra que la van desgastando.
En las relaciones con los demás y con las situaciones que se nos plantean también con la Naturaleza, los seres humanos sufrimos las faltas de espacio que los recursos limitados nos producen. Esta falta de espacios nos produce la decadencia de la Energía vital que se desgasta luchando por conseguir lugar.